jueves, 24 de noviembre de 2016

La desaparición forzada de Nitza Paola, Rocío Irene y José Ángel Alvarado será analizada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos






Chihuahua, Chih., 24 de noviembre de 2016. El pasado 22 de noviembre, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó sobre el sometimiento del caso de Nitza Paola, Rocío Irene y José Ángel Alvarado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque el Estado mexicano incumplió con las cinco recomendaciones emitidas en el caso.

De acuerdo con el comunicado de la CIDH, “El caso se relaciona con la desaparición forzada de Nitza Paola Alvarado Espinoza, José Ángel Alvarado Herrera y Rocío Irene Alvarado Reyes, por parte de agentes estatales [militares], en el Ejido Benito Juárez, Estado de Chihuahua, México, desde el 29 de diciembre de 2009. A la fecha, se desconoce el destino o paradero de las tres víctimas desaparecidas.” Asimismo, según explica la Comisión Interamericana, “El caso también se relaciona con la situación de impunidad en que se encuentran las tres desapariciones. La aplicación de la justicia militar a este caso resultó violatoria del derecho a contar con una autoridad competente, independiente e imparcial para la obtención de justicia.”

Este anuncio, en vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer que se conmemora el 25 de noviembre, es fundamental por diversos motivos. Primero, porque la CIDH escuchó las solicitudes de las y los familiares de Nitza, Rocío y José Ángel para que el caso fuera enviado a la Corte Interamericana dada la incapacidad del Estado mexicano de brindar una atención adecuada. En segundo lugar, porque el caso se relaciona con una de las violaciones de derechos humanos más complejas y múltiples cometida en contra de dos mujeres y un hombre. En este 25 de noviembre, recordamos a todas las personas desaparecidas, en especial a todas las niñas y mujeres que se encuentran en esa situación.

Al haber sometido el caso Alvarado a la Corte Interamericana, la CIDH ha reconocido la valentía, la persistencia, el sufrimiento y el riesgo en que han vivido los familiares de Nitza, Rocío y José Ángel, quienes han sido amenazados/as, desplazados forzadamente y algunos/as de ellos han tenido que solicitar asilo en Estados Unidos. Por tal motivo, tanto las víctimas desaparecidas como los y los familiares cuentan con medidas provisionales otorgadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos desde 2010.

En su comunicado, la CIDH reconoció la importancia del caso en tanto “constituye el primero en cuanto a la desaparición forzada en el contexto de la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada en México. En ese sentido, la relevancia del caso obedece a que se trata de una problemática actual que ha venido en aumento en los últimos años y que ha merecido pronunciamientos, recomendaciones y expresiones de profunda preocupación por parte de la Comisión y de múltiples organismos internacionales y mandatos especiales en el ámbito de las Naciones Unidas. Los hechos del caso constituyen un ejemplo de los factores que contribuyen a que esta grave violación de derechos humanos tenga lugar en dicho contexto y que no sea debidamente investigada y sancionada como consecuencia de múltiples mecanismos de encubrimiento y obstrucción. Asimismo, el caso ofrece a la Corte Interamericana la posibilidad de pronunciarse sobre otras violaciones conexas derivadas de las amenazas y hostigamientos que sufren los núcleos familiares de las víctimas desaparecidas.”

De manera adicional, y en el marco de las discusiones en el Congreso de la Unión sobre el marco jurídico relativo al rol de las Fuerzas Armadas en México, este caso recuerda las graves violaciones de derechos humanos que ha tenido el actuar del ejército en nuestro país y la urgencia de suprimir sus funciones en la seguridad pública: de los siete casos con sentencia condenatoria por parte de la Corte Interamericana, cuatro de ellos tienen que ver con la actuación de las Fuerzas Armadas, especialmente en la comisión de torturas y desapariciones forzadas.

A casi siete años de que se dieron los hechos, las y los familiares de Nitza Paola, Rocío Irene y José Ángel Alvarado y las organizaciones que les acompañamos esperamos que este caso sirva no solo para obtener una reparación integral sino para que se adopten medidas estructurales que impacten en los más de 28,000 casos de personas desaparecidas para que, de una vez por todas, se erradique esta práctica aterradora, extendida y tortuosa, y que la verdad, justicia y reparación se garanticen en todos esos casos.



El comunicado de la CIDH se encuentra disponible en: http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2016/173.asp

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