jueves, 13 de junio de 2013

Pide Senadora que le entreguen la niña a Clara

Por: Dora Villalobos

La senadora Angélica de la Peña Gómez presentó este miércoles un punto de acuerdo en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión donde exhorta al Gobierno del Estado de Chihuahua para que gire instrucciones a las instituciones y dependencias involucradas a garantizar el cumplimiento del interés superior de la niñez en el caso de la hija de Clara Armendáriz Gutiérrez.

El punto de acuerdo fue admitido y enviado a comisiones para su revisión y resolución.

La senadora perredista especifica que entre los derechos que se le deben de garantizar a la hija de Clara, conforme a la Convención de los Derechos de la Niñez, se encuentra el de permanecer con su madre y su familia.

La legisladora transcribe los lineamientos que marca la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre los derechos de la niñez:

“El disfrute mutuo de la convivencia entre madres, padres con sus hijas  o hijos constituye un elemento fundamental en la vida de familia. En este sentido, la niña o niño debe permanecer en su núcleo familiar, salvo que existan razones determinantes, en función del interés superior, para optar por separarle de su familia. En todo caso, la separación debe ser excepcional y preferentemente temporal.

Toda decisión estatal, social o familiar que involucre alguna limitación al ejercicio de cualquier derecho de un niño o niña, debe tomar en cuenta el interés superior  de la niñez y ajustarse rigurosamente a las disposiciones que rigen esta materia, señala la legisladora en los argumentos que presenta en el punto de acuerdo.
La determinación del interés superior de la niñez, en casos de cuidado y custodia de personas menores de edad se debe hacer a partir de la evaluación de los comportamientos parentales específicos y su impacto negativo en el bienestar y desarrollo de la niña o niño según el caso, los daños o riesgos reales, probados y no especulativos o imaginarios, en el bienestar de la niña o niño.

Por tanto, no pueden ser  admisibles las especulaciones, presunciones, estereotipos o consideraciones generalizadas sobre características personales de las madres y padres o preferencias culturales respecto a ciertos conceptos tradicionales de la familia. 
El mero transcurso del tiempo en casos de custodia de menores de edad puede constituir un factor que favorece o  no la creación de lazos con la familia. Por ende, la mayor dilación en los procedimientos, independientemente de cualquier decisión sobre la determinación de sus derechos, podía determinar el carácter irreversible o irremediable de la situación de hecho y volver perjudicial para los intereses de las niñas y los niños y, en su caso, de las madres y padres biológicos, cualquier decisión al respecto”.

La senadora hace un recuento del caso, en base a datos que le proporcionó el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres:

El pasado 16 enero del presente año Clara Armendáriz dejó a su hija recién nacida afuera de la iglesia de San Antonio. En virtud de que ocultó el  embarazo a su familia por una profunda  depresión derivada de la muerte reciente de su madre, el abandono de su pareja sentimental al enterarse del embarazo, el sentimiento de culpa y el rechazo de una sociedad conservadora que reprueba social y religiosamente a las madres solteras.

Al tener los dolores del parto y ante la inminencia del  nacimiento, Clara se dirigió a una clínica pero en el trayecto tuvo el parto de su hija; confiada en que alguien la ayudaría, decidió dejarla  en la iglesia a donde asistía asiduamente.

La Fiscalía del Estado investigó y ubicaron a Clara, a quien le fincaron responsabilidad penal por omisión de cuidados y violencia familiar. Actualmente,  se encuentra sujeta a un proceso judicial.

Por su parte, la Procuraduría de Asistencia Jurídica y Social del Desarrollo Integral de la Familia (DIF), inició un juicio para solicitar la pérdida de la patria potestad.

Clara tiene 19 años y es estudiante de la Escuela Normal del Estado. De acuerdo con los peritajes psicológico y psiquiátrico que le hicieron, Clara “sufre depresión aguda desde niña debido a que su mamá padeció durante muchos años, hasta que murió a causa de una enfermedad, hace más de un año”. La muerte de su madre agravó la depresión de Clara.

Cuando quedó embarazada sufrió el rechazo del novio, lo que acrecentó la depresión. Por lo que decidió, ocultar su embarazo al sentir culpa, en palabras de Clara “no se atrevía a quedar mal ante su familia”, especialmente su padre, quien la veía como una joven responsable y estudiosa.

La psicóloga Socorro Elvia López Campos dice que “es entendible el comportamiento de Clara, debido a que en la cultura en la que vivimos, es muy mal visto y castigado socialmente que las mujeres se embaracen fuera de una relación aprobada legal y religiosamente.”
En este caso en particular, resalta el papel que han tenido los medios de comunicación, que en su mayoría han presentado a Clara como una “mala madre”, utilizando además decenas de calificativos más que hacen que la opinión pública tengo una impresión errónea de Clara.

La familia de Clara, desde el momento en que se enteraron de la situación, ha demostrado un apoyo incondicional. Específicamente, han emprendido todas las acciones legales para la defensa de Clara y la recuperación de su hija, quien actualmente se encuentra en custodia de las autoridades.

Las instituciones gubernamentales, tanto la Procuraduría de Asistencia Jurídica y Social del DIF como el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, han actuado de forma parcial, obstaculizando los procesos; negando las convivencias de la bebé con su madre, su abuelo, su bisabuela y otros familiares, a pesar de la solicitud reiterada y que han cubierto los requerimientos del DIF. Negando a la niña su derecho a la familia, y castigando a las otras personas integrantes de la familia de Clara de poder de ejercer la guarda y custodia de la niña.


De igual forma las autoridades de Chihuahua han procedido sin perspectiva de género y omitiendo los estándares internacionales en materia de derechos humanos tanto de las mujeres como de las niñas, niños y adolescentes. Han tratado el caso con un gran conservadurismo asumiendo la  presunta “defensa de la niña”  plagada de comentarios sexistas y discriminatorios, permeados por una visión androcéntrica y apegada totalmente a la cultura patriarcal.

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